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“Simplemente estamos funcionando, no viviendo”: jóvenes rehenes cuentan cómo volvieron a la vida después del cautiverio de Hamás

diciembre 7, 2024

Carteles que piden el regreso de los rehenes.

 

El sábado por la noche, durante una manifestación en la Plaza de los Rehenes en el centro de Tel Aviv, dos jóvenes que normalmente evitan los focos de atención dieron un paso adelante, sintiendo que ya no podían permanecer en silencio. “Le dije a Emily que iba a hablar en la manifestación y le pregunté si ella también quería hacerlo”, dijo Tom Hand, el padre de Emily. “Al principio, ella dijo que no, pero mientras esperábamos detrás del escenario, de repente dijo: ‘En realidad, si quiero hablar’”.

La fortaleza que mostraron esa noche, Emily de 10 años y su amiga Hila Rotem Shoshani, de 14, después de sobrevivir 50 días en cautiverio en Gaza, junto a Raaya, la madre de Hila, fue la misma fortaleza que les ayudó a soportar su terrible experiencia.

“Ella me vio practicando mi discurso y le sugerí que lo terminara con algo como ‘Traedlos a casa’”, dijo Tom. “Pero pidió un bolígrafo y papel, escribió su propio discurso en cinco minutos y fue absolutamente brillante”.

“Hila ha crecido mucho”, dijo Raaya, un año después de su liberación del cautiverio, através de un acuerdo de intercambio de prisioneros por rehenes. “Pasó por mucho y se volvió más dura, pero al mismo tiempo, han surgido nuevos sentimientos. Le cuesta dormir por la noche; no es tan feliz como solía ser. Pensamos constantemente en lo que están pasando con Noa (Argamani) e Itay (Svirsky), a quienes dejamos atrás. Cada ruido nos sobresalta. No podemos irnos sin cicatrices”.

La rutina diaria de Emily y Tom también ha cambiado. “En Be’eri, solíamos despertarnos temprano por la mañana y yo la llevaba al autobús para la escuela”, contó Tom. “Ahora, en Hatzor, va en bicicleta a la escuela. Es muy independiente, siempre lo ha sido. No crié a mis hijos en una burbuja y Emily tiene una personalidad fuerte. Tal vez por eso pudo regresar de allí como lo hizo. Pero aún así, Emily tiene 10 años y no duerme sola en su cama”.

“Hasta hace tres meses, vivíamos en un hotel con dos camas individuales enfrentadas. Ahora, se duerme conmigo en mi cama. Hace poco empecé a pensar que quizá no quiere dormir en su habitación, porque es la habitación segura y de ahí la sacaron. Incluso prefiere dormir en la sala de estar. Cuando se ducha, usa el baño menos cómodo, cerca de la sala de estar para saber que estoy al otro lado de la pared. Durante el día se mueve entre la escuela, la perrera y las actividades del kibutz [comunidad colectiva]. Nunca está sola”.

Emily e Hila fueron liberadas antes que Raaya y no sabían cuándo volvería. “Hila llegó a casa temprano por la mañana el día de su cumpleaños. En cautiverio, habíamos planeado celebrar su cumpleaños, y luego ella regresó a casa y yo me quedé. Este año hicimos una pequeña corrección. Le hice el pastel del que hablamos en ese entonces. Pero nada se siente como una verdadera celebración; no te sientes realmente feliz”. “Solo piensas en los que todavía están allí. Todos los días nos daban una pequeña botella de agua para todo el día. Ahora, cada vez que tomo agua, esa imagen me viene a la mente. ¿Será suficiente para mí? Cuando como, siento una sensación de privilegio. ¿Qué comen ellos?”

“Cuando me despedí de Itay, planeamos tener una reunión en Israel. Creíamos que habría más intercambios, pero vimos que las cosas no avanzaban en la dirección que esperábamos. Cuando Noa regresó, respiramos un poco más tranquilos, pero hasta que todos regresen, no podemos respirar de verdad. Es difícil para nosotros salir de casa, pero Hila me dice: ‘Vamos, ponte una máscara y salgamos’. En cautiverio, dijimos que cuando volviéramos, viajaríamos, iríamos al extranjero y encontraríamos la paz. Eso aún no ha sucedido, no nos hemos ido de vacaciones. La vida parece estar en suspenso. No estamos viviendo realmente; solo estamos funcionando”.

“No sé si alguna vez me sentiré como una niña normal”, dijo Hila. “Primero, tienen que traer de vuelta a todos los rehenes, y tal vez tengamos que regresar al Kibutz Be’eri”. “Siento que tengo un hogar en Hatzor, pero no es mi hogar. Quiero volver a Be’eri, pero depende de lo que cambie, si realmente nos sentiremos más seguros allí. Y sí, quiero hacer un viaje largo con mamá, tal vez a Tailandia”.

“Sinceramente, para que podamos sanar, todos deben regresar”, concluyó Tom. “Lo sentimos todo el tiempo. En la casa de a lado, los padres fueron asesinados; al otro lado hay otro vecino cuyo hermano fue asesinado. Nirit, la enfermera que estaba en la clínica durante el ataque, vivía cerca de nosotros pero se fue de la comunidad. Su casa probablemente pasará a manos de Raz Ben-Ami quien ha regresado, pero todavía está esperando a su esposo, Ohad. Estamos rodeados de eso; lo sentimos constantemente. Siempre está en nuestras mentes y el peso pesa sobre nuestros hombros. El sueño es traerlos a todos de vuelta y, eventualmente, regresar completamente a Be’eri”.

 

Traducido por Chuy González – Voluntario en Puentes para la Paz

 

Publicado en diciembre 7, 2024

Fuente: Porciones de un artículo por Yael Ciechanover y Ziv Koren, originalmente publicado por Ynetnews el 4 de diciembre de 2024. (El vocabulario respecto al tiempo ha sido modificado para reflejarse en nuestra publicación del día de hoy). Puedes ver el artículo original en este link.

Fotografía por: Chenspec/wikimedia.org

Fotografía con licencia: Wikimedia