Molan ha expresado su decepción por la respuesta del gobierno australiano a la crisis de Oriente Medio, calificándola de “absolutamente vergonzosa” (fotografía representativa).
En medio del creciente sentimiento anti-israelí en los medios globales, una voz se abre paso entre el ruido: Erin Molan, ex periodista deportiva australiana convertida en defensora de la verdad y la justicia. Molan, que visita Israel por primera vez para participar en el evento “Ironlinks—Speaking Up for Humanity” (Enlaces de Hierro–Voces a Favor de la Humanidad) en el Centro Peres para la Paz y la Innovación en Tel Aviv, se ha convertido en una firme defensora del país, desafiando las narrativas globales, con claridad y convicción, a menudo a un gran costo personal.
Molan, más conocida en Australia como la primera mujer que presentó el “Footy Show” (el Espectáculo del Futbol), y una figura prominente en los medios deportivos, tenía poca conexión previa con Israel o su política. “Tuve que preguntarle a alguien cómo se llamaba la ‘kipá’ [yarmulke, prenda para la cabeza] hace apenas dos meses”, admitió en una entrevista con Ynetnews.
“No tengo ninguna asociación ni afiliación, no tengo prejuicios, no tengo ninguna agenda, no soy judía, no soy de Israel. Cualquier cosa que se te ocurra para atacarme no funcionará. Soy una australiana que nunca ha estado aquí antes. Ahora tengo muchos amigos judíos, pero antes del 7 de octubre tenía una amiga madre de la escuela, y realmente no conocía tan bien a nadie más en la comunidad judía. Lo que hago yo es decir la verdad y defender lo que es correcto. Me sorprende que el resto del mundo no lo vea tan claramente como yo, y también me asusta”.
Su activismo comenzó después del ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023 en el sur de Israel, que dejó más de 1,200 personas [muertas] y vio a 251 personas tomadas como rehenes, lo que desencadenó la guerra en curso contra el grupo terrorista en la Franja de Gaza.
Los horrores de ese día resonaron profundamente en Molan, que vio paralelismos con su difunto padre, el mayor general Jim Molan, un líder militar australiano muy respetado y ex senador, que falleció meses antes del ataque de Hamás.
Describe que se despertó en medio de esa fatídica noche con su pequeña hija a su lado, la horrible noticia de los ataques de Hamás en Israel, la obligó a hacer algo que no había hecho desde que perdió a su padre, a principios de ese año —tomó el teléfono para llamarlo—.
“Realmente no creo en la espiritualidad, ni en las señales, ni nada de eso, pero papá era un aliado increíble de Israel”, compartió Molan. “Vino a Israel muchas veces, y después de que mis editoriales comenzaron a volverse virales, mi madre me envió esta captura de pantalla. Papá había llegado a Israel en 2014 para investigar la ‘Operación Margen Protector’ y el titular de su investigación con un grupo de generales extranjeros retirados era: “Nos avergüenzan con la forma en que Hamás conduce la guerra”.
Como uno de los líderes militares más experimentados de Australia, habiendo comandado fuerzas en Irak y Timor Oriental, su inquebrantable brújula moral dejó una marca indeleble en su hija. “Incluso cuando luchaba contra ISIS o Al Qaeda, le decíamos de niños: ‘¿Por qué tienes que seguir las reglas cuando ellos no lo hacen?’ Y papá decía: ‘Si no seguimos las reglas y defendemos lo que creemos, ¿qué sentido tiene? ¿Para qué luchamos? Luchamos para proteger lo que creemos, y si nos rebajamos al nivel de ellos, si hacemos lo que ellos hacen, si tiramos por la borda lo que nos importa, entonces no tiene sentido. “No tendría caso, siquiera luchar para salvar algo porque no tendríamos nada”.
Con los principios de su padre en mente, Molan examinó los eventos del 7 de octubre y la respuesta de Israel, sin dejar ninguna duda en su mente: “Hay suficientes expertos en el mundo, que tampoco tienen una agenda, que digan que cuando se trata de minimizar las víctimas civiles, Israel lo hace mejor que casi cualquier otro ejército en el mundo”, dijo.
“Siento mucha pena por Israel, un país al que le han hecho algunas de las peores cosas posibles, de las más grandes atrocidades del mundo. La depravación, la maldad, el horror de todo esto, y veo la reacción de un mundo que debería estar diciendo: ‘¿Qué podemos hacer para ayudarles?’ En cambio, el mundo dijo: ‘¿Cómo podemos hacer que esto sea culpa de ustedes? ¿Cómo podemos condenarles?’ Eso es una locura”, dijo.
La evaluación lúcida de Molan y su voluntad de hablar, la distinguen de otros periodistas en Australia y en el mundo; pero también reveló una realidad aleccionadora sobre la industria en la que se desempaña. “Sé a ciencia cierta que mucha gente de los medios de comunicación me envía mensajes, ya que están en diferentes cadenas y presentan diferentes programas, y me dicen: ‘Fue increíble lo que dijiste, me gustaría poder hacer eso también’. Creo que mucha gente tiene miedo a reaccionar”, dijo.
“Tienen miedo de que también puedan recibir amenazas; miedo a perder contratos o empleos; les preocupa polarizarse. Estoy mucho más preocupada por un mundo que permite que el terrorismo florezca, que por cualquier cosa personal. Puedes tener todo en el mundo, pero si se permite que el terrorismo continúe en la trayectoria que está tomando, con el apoyo aparente de las masas del mundo, en particular de los jóvenes, estamos en serios problemas. No importa nada más”.
Después de su primer editorial condenando los ataques de Hamás del 7 de octubre, Molan dijo que no estaba preparada para la ola de reacciones negativas que siguieron. Anteriormente ya había enfrentado amenazas durante su carrera como presentadora deportiva, pero la respuesta de ahora, a su postura pro-Israel es de “otro nivel”.
La familia y los amigos le sugirieron que evitara el tema por su propia seguridad, pero Molan se mantuvo firme. “Esa no soy yo. No soy capaz de eso. Tengo este tipo de perspectiva y mentalidad con todo —elijo con seriedad—”, explicó.
“Considero que esto ha sido una decisión difícil de expresar ahora, pero otorga la posibilidad de marcar una diferencia. Una que pueda ayudar de alguna manera a cambiar la narrativa. Lo que a su vez, ayudará a conseguir apoyo y ayudará a aumentar la presión sobre Hamás. Lo que a su vez, ayudará a liberar a los rehenes y poner fin a la amenaza, etc. La otra opción es que puedo quedarme callada, pero la difícil decisión la tendría dentro de 5 o 10 años. Todo el mundo se vea afectado negativamente por esto y ahora mismo podemos decir: ‘Oh, eso está muy lejos’. No, no es así. Ya está aquí”.
Cuando se le preguntó sobre el reciente aumento de incidentes antisemitas en Australia, incluido el ataque incendiario a una sinagoga de Melbourne y otros casos de vandalismo, Molan no se anduvo con rodeos. “Es una locura. Es muy fácil de explicar en mi opinión”, dijo. “Siempre habrá gente con malas intenciones. Pero cuando veo la respuesta del gobierno australiano, que se traga esas falsedades y las perpetúa —como que Israel está cometiendo un genocidio o que Netanyahu es un criminal de guerra— lo que le dice a cada persona en Australia es que deben ser malvados”.
Molan expresó una profunda decepción por la respuesta del gobierno australiano a la crisis de Oriente Medio, la que describió como “totalmente vergonzosa”. “Ha habido momentos de verdadera vergüenza nacional en los que he sentido que le dábamos la espalda a un aliado, a un país que ha sido increíble con nosotros durante muchos, muchos años, y realmente me avergüenza”, dijo.
Sin embargo, cree que la brecha entre el público australiano y sus políticos es significativa. “Creo sinceramente que la gran mayoría de los australianos apoya a Israel y se opone al terrorismo. El problema es que tenemos una minoría muy ruidosa, como en cualquier otro lugar del mundo. Uno no debería dejarse influenciar por los disturbios y las protestas pro-palestinas, pero la silenciosa mayoría sabe la verdad”, explica.
“Como muchos conflictos modernos, la guerra en Gaza se está librando no sólo en el campo de batalla, sino en el tribunal de la opinión pública mundial también; un frente en el que Israel ha tenido que luchar por mucho tiempo, enfrentándose a protestas generalizadas, condenas internacionales e incluso, embargos de armas”.
Cuando se le preguntó “¿qué podría hacer Israel de manera diferente? para abordar las percepciones globales, Molan respondió con una mezcla de frustración y claridad: “Veo lo que pasó el 7 de octubre y que el país afectado tenga que pensar: ‘Necesitamos una estrategia de relaciones públicas para esto’. !Es una locura absoluta!”
“La gran mayoría ve esto, como lo que está sucediendo; no tiene que ver con algoritmos, redes sociales; cuando tienes países muy ricos e influyentes que desean dañarte, que apoyan el terrorismo, que están invirtiendo millones y miles de millones de dólares en conseguirlo, el problema no es tu falta de buenas relaciones públicas. Tú, como país y como pueblo, no necesitas relaciones públicas. Fuiste masacrado por terroristas malvados. Necesitas que los jugadores malvados dejen de poder hacer lo que hacen, que es intentar lavarle la mente a las masas”.
Molan sostiene que la cobertura de la guerra en Gaza en los medios australianos a menudo, no da en el blanco y deja verdades críticas, eclipsadas por narrativas engañosas, que muchos australianos ocupados con su vida cotidiana, carecen del tiempo o recursos para investigar más a fondo.
“El otro día estaba en el auto y el comienzo del boletín de ABC era algo así como: ‘Estamos en el día 400 y algo así de la invasión ilegal de Israel a Gaza’”, dijo. “No fue una invasión ilegal. Los terroristas entraron y asesinaron a más de 1,000 personas y secuestraron gente, 100 de las cuales todavía están allí. Israel está tratando de recuperar a su gente y tratando de evitar que los terroristas hagan lo mismo una y otra vez. Pero si solo estás escuchando eso y no estás involucrado, entonces esa es la narrativa con la que te quedas”.
Molan ha enfrentado especulaciones sobre si su abierto apoyo a Israel jugó un papel en su despido de Sky News Australia, a principios de este mes. Ella comentó que hacer ese vínculo “no tenía sentido” dadas las otras voces firmemente pro israelíes en la cadena.
Aunque la experiencia inicialmente fue “desgarradora”, Molan está mirando hacia el futuro y explorando nuevas plataformas y oportunidades. “Siento esa increíble sensación de gratitud, esperanza y emoción. Siento que esto es una bendición disfrazada de daño. Estoy muy emocionada por lo que está por venir”, concluye.
Publicado en diciembre 26, 2024
Fotografía por: NAPARAZZI/wikimedia.org
Fotografía con licencia: Wikimedia
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