Ofri Bibas Levy estaba en una reunión, cuando el oficial de las FDI [Fuerzas de Defensa de Israel] asignado para ayudar a la familia, la llamó y le advirtió con cautela, que circulaba en Internet una lista no oficial con los nombres de los rehenes que se esperaba fueran liberados al día siguiente, incluido el nombre de su hermano menor, Yarden Bibas. Pasó una hora de latidos cardíacos rápidos antes de que el teléfono sonara nuevamente. Era el oficial, y esta vez le anunció: “Yarden está en la lista. Está volviendo a casa”.
Lo primero que hizo fue contárselo a sus hijos. “Les dije que el tío Dodgey iba a volver”, comparte. “Hubo una gran excitación y también muchas preocupaciones, que no desaparecieron hasta el día siguiente, cuando lo vi salir de allí y comencé a comprender por lo que había pasado”.
Entre las miles de historias, imágenes y tragedias de la masacre del 7 de octubre, la familia Bibas se ha convertido en un símbolo. Millones de israelíes han estado siguiendo con preocupación, incertidumbre y esperanza el destino de Yarden y Shiri Bibas, y sus hijos Ariel y Kfir, los más jóvenes en cautiverio de Hamás. Esta cruel historia sigue abierta, ya que Shiri y los niños aún no han regresado, pero la liberación del padre Yarden, de las manos de los terroristas de Hamás es el comienzo, tal vez, del viaje de curación.
Nueve días después de su regreso a Israel desde el cautiverio en Gaza, Bibas y su familia están tratando de completar el rompecabezas, cuyas piezas se han dispersado en los últimos 16 meses. En una entrevista con Ynet, Ofri Bibas Levy, la hermana de Yarden, que fue dada de alta del hospital el lunes, intenta explicar lo más posible sobre su estado, su estado de conciencia, el infierno que vivió y la lucha que continuará mientras Shiri, Ariel y Kfir sigan en la Franja de Gaza.
“Para nosotros, nada ha terminado”, aclara. “Estamos en el punto álgido de los acontecimientos”.
Ofri está empezando a formarse una idea de lo que le ocurrió a su hermano, pero los detalles y las lagunas que hay que rellenar son enormes. “Todos los días, Yarden descubre cosas nuevas, buenas y malas”, dice. “Hay 16 meses que hay que superar. Todos los días se entera de que un amigo ha sido secuestrado o asesinado. Menciona algo y yo completo los detalles. Hacemos todo lentamente, a su propio ritmo.
“Lo rodeamos, lo protegemos, estamos con él todo el tiempo. Y sí, hay momentos en los que pide estar solo. Es un hombre modesto y reservado, y le resulta difícil comprender y afrontar el hecho de que él y su familia sean conocidos por todos. Las fotos, los detalles, las historias. Para alguien que ha salido de una desconexión tal y se ha metido en todo esto, es mucho que asimilar”.
Ya no estás solo
Bibas-Levy salió de su casa en el norte hacia el centro, ese mismo viernes, después de una llamada telefónica del oficial que le dijo que Yarden, estaba regresando. Temprano a la mañana siguiente, ya estaba en camino al lugar de reunión con él en el campamento de Re’im.
Tan pronto como se sentó en la sala familiar de la base de Re’im, vio a Ofer Calderón en la pantalla saliendo del vehículo de los terroristas, para unirse a los equipos de la Cruz Roja. Dos minutos después, Yarden también se fue.
“Nos tomó un segundo darnos cuenta de que era él. Yarden es un tipo relativamente tímido, y esta no es una situación que le resulte cómoda de ninguna manera. Pero caminó con la cabeza en alto, fuerte. Antes de subir al escenario le pidieron que se detuviera, se tomara una foto y saludara, pero él no les hizo caso y siguió caminando”, contó.
¿Qué se dijeron en el primer abrazo?
“Le dije: ‘Ya no estás solo’. Eso fue lo que me salió. Lo primero que dijo Yarden fue en realidad una pregunta sobre Shiri y los niños. Comprendí que él entendía la situación como la entendemos nosotros, que hay preocupación, pero que no sabemos. Le aseguramos que no hay certeza, que tenemos esperanza y que a pesar de las preocupaciones, no nos rendiremos. Está claro que, hasta que llegue su familia, él sigue ahí, el 7 de octubre”.
¿Qué más le quedó del abrazo?
“Fue todo tan surrealista. Todavía no asumo que él esté aquí. Todavía no puedo creer que él estuviera allí, y que Shiri y los niños no estén aquí”, dice.
“También recuerda con detalle el día que le dijeron que supuestamente no estaban vivos, antes de que se publicara el video. Desde entonces ha intentado comprender si es verdad o no. Si es terrorismo psicológico o si hay algo de verdad en ello. Durante todo este tiempo no ha dejado de tener esperanza. Eso es lo que lo mantuvo en pie. Todos todavía tenemos la esperanza de que todo sea mentira y que vuelvan a nosotros. Es una lucha muy compleja”.
Una semana después de regresar a Israel, Bibas envió un mensaje a través de los medios de comunicación, en el que se dirigía directamente al primer ministro Benjamín Netanyahu y le decía: “Traigan de vuelta a mi familia, a mis amigos; traigan a todos a casa. Mientras mi luz siga allí, todo estará oscuro aquí”.
¿Qué recuperó Yarden?
“Yarden volvió y es él, pero tampoco es él. Tampoco somos quienes éramos. En primer lugar, está muy delgado. Lo vi cuando se bajó del coche. Después del primer encuentro, nos reímos de él por pedir una Bamba.
“La verdad es que puedo sentarme y hablar con él. Después de un año y cuatro meses le envío un mensaje de texto por teléfono. No tengo miedo por él en ningún momento. Sé que ha comido y dormido y que se está duchando. Son cosas básicas que no sabíamos. Todavía hay mucha incertidumbre por delante y todavía tendremos mucho que afrontar, pero Yarden está aquí y es fuerte”.
Llevarse bien con los secuestradores
Durante todo el período de cautiverio, Yarden Bibas estuvo retenido en túneles y apenas estuvo expuesto a los medios. Sin embargo, su familia estaba sorprendida por los detalles que sabía y lo informado que estaba. “Cuenta bastante, pero todavía hay muchas cosas que no sabemos sobre lo que le pasó”, según su hermana.
Yarden estuvo retenido al principio del cautiverio con Ofer Calderón, durante las semanas en las que las condiciones en las que estuvieron recluidos, se describieron como extremadamente terribles, en jaulas, bajo un terror psicológico insoportable. Más tarde, los separaron, y antes de la liberación los mantuvieron juntos de nuevo.
Bibas Levy habla de las condiciones cuando estuvieron recluidos en los túneles. “Los mantuvieron bajo tierra. Nos describió la humedad y el moho y la oscuridad. Sus vidas estaban en manos de quienes los custodiaban. Una forma de lidiar con esto era tratar de acercarse a ellos y, de hecho, salió de allí hablando árabe con fluidez. Pasaban la mayor parte del día durmiendo, simplemente dormían la mayor parte del tiempo y solo se despertaban para comer, cuando había comida disponible”.
Después de ser dado de alta del hospital, Bibas se trasladó a Kfar Maccabiah. No podrá regresar a su casa en Nir Oz, al menos hasta que finalice la reconstrucción del kibutz destruido. “Kfar Maccabiah es una etapa intermedia, corta o larga, no lo sabemos”, explica Bibas Levy. “La rehabilitación física es evidente, pero también es la parte más fácil. Los vemos sonreír y reír, pero la rehabilitación llevará mucho tiempo”.
Cumbre de fragilidad, cumbre de lucha
Bibas Levy, madre de tres niños pequeños, lleva sobre sus hombros el peso de la lucha por el retorno de todos los rehenes. Desde su casa en el norte de Israel, ha estado en todas partes: manifestaciones, concentraciones, reuniones con ministros, debates en comités del Knéset [Parlamento], marchas, discursos en diversos eventos y, por supuesto, numerosas entrevistas con los medios de comunicación. Incluso ahora, apenas unos días después de que su hermano finalmente regresara del infierno, para ella nada se ha detenido:
“Estoy tratando de encontrar el equilibrio entre mi hogar y la campaña pública y mi deseo de estar con Yarden. No es fácil, requiere muchas concesiones desde todo tipo de direcciones, pero la lucha sigue en curso. Nada ha terminado. Todo es frágil y los riesgos son muy altos”, dice.
“Esta realidad es difícil y cruel para las familias, el público y, por supuesto, los rehenes que están esperando. La urgencia de sacar a todos lo más rápido posible es obvia. ¿Por qué tres rehenes liberados serían liberados en tan terrible estado? ¿Para que nos sorprendamos y nos demos cuenta de nuevo de que no tienen tiempo?
“En las primeras liberaciones de este acuerdo, los rehenes parecían estar bien, pero está claro que no están bien. La brecha entre lo físico y lo que están atravesando mentalmente es como un abismo. Debemos sacar a todos de allí lo más rápido posible, tanto a los vivos como a los muertos. Debemos terminar con esta pesadilla.
“Terminemos con esto y traigamos a todos de vuelta, y luego nos ocuparemos de lo que se nos presente. La guerra con nuestros enemigos nunca terminará”.
ENFOQUE DE ORACIÓN: Clamemos a Dios por el cumplimiento de la profecía dada a través de Jeremías hace miles de años, por salud y sanidad y por el regreso de los cautivos. Pidámosle al Señor que cumpla Su palabra, no solo a favor de los rehenes que han sido liberados de Gaza y los que aún no han sido liberados, sino también por toda la nación de Israel, que ha sufrido tanto desde la horrible masacre del 7 de octubre de 2023.
VERSO BÍBLICO: “Pero ciertamente Yo le traeré salud y sanidad; los sanaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad. Restauraré el bienestar de Judá y el bienestar de Israel y los reedificaré como eran al principio “.
– Jer 33:6-7 NBLA
Publicado en febrero 14, 2025
Fotografía por: Nizzan Cohen/wikimedia.org
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