El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ofrecen una conferencia de prensa conjunta en la Casa Blanca en Washington, DC, el 4 de febrero de 2025.
La reunión en la Casa Blanca del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con el recién inaugurado presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha creado un cambio de paradigma surrealista, que altera por completo la posición estratégica de Israel en su guerra con Hamás, Jizbolá e Irán.
Durante los últimos 16 meses, Israel no solo ha estado librando una guerra física con las enconadas organizaciones terroristas y su principal patrocinador estatal. También ha estado lidiando con adversarios diplomáticos, incluidos aliados y oponentes de larga data, que han presionado continuamente a Israel para que altere sus planes de batalla.
Entra Trump. Apenas dos semanas después de su segundo mandato, la posición estratégica de Israel ha cambiado drásticamente. Siete meses antes, Netanyahu había viajado a Washington para hablar ante el Congreso y reunirse con el presidente saliente, Joe Biden y la candidata presidencial demócrata Kamala Harris. En ese momento Estados Unidos desempeñaba el papel de un aliado algo reacio que sabe que sus políticas y las políticas de administraciones anteriores, incluida la del expresidente Barack Obama, a las que se puede atribuir gran parte de la culpa de la inestabilidad actual en el Medio Oriente.
La sensación entre el círculo íntimo del primer ministro, apenas siete meses después, es que Israel está atravesando el siguiente capítulo estratégico y diplomático de la guerra entre amigos. Trump, el vicepresidente estadounidense JD Vance, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, el secretario de Defensa estadounidense Pete Hegseth, el asesor de seguridad nacional estadounidense Mike Waltz y el embajador estadounidense entrante Mike Huckabee tienen credenciales firmes a favor de Israel.
Trump ya ha demostrado que, en ocasiones, será un aliado impredecible con su sorpresivo llamado a que Estados Unidos se haga cargo de la Franja de Gaza. Sin embargo, los altos mandos de Trump parecen dedicados a fortalecer la posición regional y global de Israel, además de trabajar para construir una nueva era de paz en Oriente Medio.
Además, están dispuestos a escuchar a Netanyahu y a su sólido equipo de políticas. Ese equipo incluye al indispensable diplomático de alto rango Ron Dermer, ministro de Asuntos Estratégicos; Ophir Falk, asesor de política exterior; Caroline Glick, recientemente designada asesora de asuntos internacionales (y ex editora colaboradora mayor de JNS); y el recientemente designado embajador de Israel en Estados Unidos Yechiel Leiter; todos conservadores nacidos en Estados Unidos y veteranos de la política, que saben hablar íntimamente el idioma de la nueva administración.
Ese equipo llegó a Washington con objetivos importantes y se irá con logros diplomáticos en la mano.
El rearme
Lo primero es el reabastecimiento de armas. A pesar de las afirmaciones de la administración Biden, se ha revelado que Washington efectivamente retuvo muchos envíos de armas a Israel durante la guerra, incluidas las que ya habían sido pagadas y debían ser entregadas. Trump ha levantado las retenciones, por lo que el ejército israelí se reabastecerá con suministros críticos para terminar la guerra y eliminar vulnerabilidades críticas.
El alivio de las sanciones
Incluso antes de que Netanyahu llegara, el equipo de Trump levantó las sanciones emitidas contra ciudadanos israelíes, ninguno de los cuales tiene antecedentes penales, acusados de “violencia de colonos” por el equipo de Biden. Entre los sancionados había personas que se pararon frente a camiones de ayuda humanitaria que se dirigían a Gaza en protesta por la política de Israel, de facilitar la asistencia a quienes tienen como rehenes a israelíes y personas de otras nacionalidades.
El respaldo diplomático
En el ámbito diplomático, el equipo de Trump ha cambiado el “tono” del mensaje de Estados Unidos, lo que tiene un efecto global reverberante. El equipo de Netanyahu criticó duramente el “tono” de las declaraciones de Harris después de su reunión en la Casa Blanca con el primer ministro de Israel, en julio.
En la conferencia de prensa de la Casa Blanca del 4 de febrero, Trump no mencionó las responsabilidades de Israel en la solución de la crisis humanitaria en la Franja, e incluso elogió a Israel por luchar con valentía y eficacia contra sus enemigos.
Israel ahora también puede contar firmemente con un veto estadounidense contra las resoluciones propuestas contra Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que fue una gran incertidumbre durante la administración anterior. Además, Estados Unidos se retirará ahora del Consejo de Derechos Humanos de la ONU; des-continuará la USAID y transferirá sus funciones al Departamento de Estado dirigido por Rubio; y des-financiará a agencias clave anti-israelíes, incluida la UNRWA [Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina], que ha demostrado ser el brazo semi-gubernamental de Hamás financiado internacionalmente.
“Una zona de demolición”
No se puede subestimar lo crucial que es esta nueva capa de cobertura diplomática para Israel, en este momento específico. Con un alto al fuego temporal de seis semanas, ahora en vigor, el nivel de destrucción en Gaza está cobrando plena relevancia.
Por primera vez en la historia del conflicto israelí-palestino, las Fuerzas de Defensa de Israel finalmente han castigado a los habitantes de Gaza por décadas de terrorismo contra Israel, votando y apoyando a organizaciones terroristas como sus agencias de gobierno, y permitiendo que sus hogares, escuelas, mezquitas y hospitales se utilicen como bases militares, depósitos de armas, entradas a la red de túneles terroristas de Hamás y prisiones para los rehenes tomados del sur de Israel, como parte del asalto de Hamás el 7 de octubre de 2023.
La masacre de 1,200 personas ese día, ha sido recompensada mil veces. Israel no solo ha erradicado la abrumadora mayoría de la infraestructura terrorista de Hamás, sino que ha hablado el idioma de Oriente Medio al hacer inhabitable la mayor parte de Gaza y humillar por completo al pueblo palestino.
Cómo evitar una avalancha diplomática
Es probable que se produzca una avalancha diplomática contra Israel. Si Harris hubiera ganado las elecciones presidenciales y hubiera incorporado a sus asesores anti-israelíes a la administración, las consecuencias podrían haber sido catastróficas.
Las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional [CPI], y las sentencias de la Corte Internacional de Justicia [CIJ], probablemente habrían conducido a embargos de armas y sanciones económicas contra Israel.
En cambio, el equipo de Trump está elogiando a Jerusalén por su coraje y castigando a las instituciones que están dañando a Israel. Estados Unidos no está responsabilizando públicamente a Israel de reconstruir Gaza, sino que busca asumir la responsabilidad y tratar de organizar una coalición de estados árabes para ayudar a financiar, cualquier esfuerzo de re-asentamiento y reconstrucción.
Re-asentamiento en Gaza
La sugerencia de Trump ya está generando falsas acusaciones de limpieza étnica, al igual que Israel ha sido acusado falsamente de genocidio contra los palestinos en Gaza, por luchar en la guerra iniciada por Hamás. Con su propuesta de re-asentamiento, Trump está corrigiendo una de las injusticias más fundamentales de la campaña militar israelí de 16 meses: permitir a los palestinos el derecho humanitario básico de huir de la zona de guerra.
Independientemente de si Trump, logra re-asentar a hasta 1.8 millones de habitantes de Gaza, como sugirió junto con Netanyahu, la situación en la que no se permite a nadie irse pronto llegará a su fin. Si se diera la oportunidad, cientos de miles de habitantes de Gaza aprovecharían rápidamente la oportunidad para irse. Tal vez las declaraciones de Trump representen una posición de negociación extrema, ya que abre el mercado a nuevas ideas. Pero incluso, eso es un paso importante en la dirección correcta.
“Diplomacia en Oriente Medio”
El presidente está a punto de iniciar una intensa diplomacia con Jordania, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita para elaborar un plan para recoger los pedazos y pasar página, después de la abrumadora victoria de Israel. Sus próximas rondas de diplomacia incluirán visitas a la Casa Blanca planeadas, este mes por el rey Abdullah II bin Al-Hussein de Jordania y el presidente de Egipto, Abdel Fattah el-Sisi.
Si bien, queda por ver si la totalidad de la población de Gaza será trasladada a Egipto, Jordania u otro lugar, es muy probable que cientos de miles busquen activamente abandonar el territorio con la ayuda de Estados Unidos.
E incluso si muchos o incluso, la mayoría permanecen en el enclave costero, Trump ha garantizado que Hamás no gobernará el territorio. Es probable que el equipo de Trump también considere los argumentos israelíes, de que la Autoridad Palestina representa la otra cara de la misma moneda que Hamás y no se le concederá el control de Gaza.
Fase uno
Trump y su enviado especial, Steve Witkoff, fueron clave para presionar a Hamás para que aceptara un acuerdo de fase uno para liberar hasta 33 de los 98 rehenes israelíes restantes. En los términos, que fueron estructurados originalmente por la administración Biden, Israel se vio obligado a comprometerse a seis semanas de alto al fuego; la retirada de los centros de población en la Franja de Gaza; y la liberación de 1,900 prisioneros de guerra palestinos y terroristas convictos.
Si bien Witkoff se mostró complacido de que ambas partes hayan llegado a un acuerdo, y los israelíes están sumamente felices de que se liberen a los rehenes, el equipo ahora reconoce que Israel fue presionado para aceptar un trato malo, injusto e incluso inmoral. Israel está trabajando ahora en estrecha colaboración con Witkoff y la sensación es, que el enviado especial que ha sido criticado por sus vínculos comerciales con Qatar, apoya al estado judío por igual que otros miembros de la administración.
Witkoff se centrará ahora en encontrar una fórmula para extender el alto al fuego y sacar del cautiverio a los rehenes israelíes restantes.
¿El fin de Oslo?
El principal objetivo de la administración Biden con respecto a Israel, ha sido siempre, la división del territorio y la creación de un Estado palestino, incluso después de que el 7 de octubre demostrara que ceder tierras a los palestinos es una receta garantizada para un Estado terrorista.
Trump ha declarado en repetidas ocasiones su disposición a encontrar un nuevo paradigma al concepto fallido de dos estados de Oslo. No ha precisado si se creará o no un estado, ni dónde podría ubicarse.
El equipo de Trump reconoce que ceder los territorios bíblicos de Judea y Samaria representaría una gran injusticia y se convertiría en un riesgo existencial para la seguridad. En uno de los peores ejemplos de apropiación cultural del mundo, la mayor parte del ámbito internacional se refiere a Judea y Samaria como “Cisjordania”. La administración actual está ordenando ahora que se haga referencia al territorio por su nombre original.
Campaña de sanciones máximas
Israel podría haber estado esperando obtener luz verde de la administración Trump para un ataque militar contra las instalaciones nucleares de Irán. No parece que esa medida sea la primera opción de Trump. Eso puede parecer un fracaso inmediato. Sin embargo, el equipo de Trump no parece haber descartado un ataque por completo.
Mientras tanto, Trump está introduciendo una campaña de sanciones de “máxima presión” contra Irán, destinada a cortar el 100% de todas las exportaciones de petróleo, para paralizar la economía iraní. Existe una gran pregunta sobre cuán rápidamente pueden funcionar las sanciones y si eventualmente, colapsarían a la República Islámica gobernante.
Irán podría responder a las sanciones ofreciendo desmantelar su propio programa nuclear a cambio de libertad económica o incluso paquetes de ayuda significativos. Lo más probable es, que sus líderes respondan de manera beligerante. Si Teherán se niega a negociar en las próximas semanas, Washington puede estar más dispuesto a dar luz verde a un ataque israelí, o posiblemente participar junto con Israel, en una campaña aérea y de fuerzas especiales breve pero enérgica, para neutralizar el programa nuclear.
Es seguro que Estados Unidos e Israel se coordinarán estrechamente en relación con Irán en las próximas semanas y meses.
Para apreciar verdaderamente lo que Netanyahu ha logrado durante su visita a Trump, hay que hacer un balance de las oportunidades que ofrecerá la nueva administración en las próximas semanas, meses y en el transcurso de cuatro años. Es probable que la nueva administración tarde un tiempo en orientarse y empezar a dar pasos en la dirección correcta, pero ya ha tenido un comienzo rápido.
También es un momento para considerar lo difícil que habría sido la situación de Israel si Trump no hubiera regresado al poder. Sin Harris al mando, Israel es más libre de perseguir sus objetivos bélicos de “victoria total”, sin las consecuencias diplomáticas globales. Israel ahora es libre de actuar, según el propio mantra de Harris, construyendo hacia “lo que puede ser, sin el peso de lo que ha sido”.
Publicado en febrero 8, 2025
Fotografía por: Liri Agami/Flash90/jns.org
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