Combatientes antigubernamentales blanden sus armas mientras viajan en un vehículo en la ciudad de Alepo, en el norte de Siria.
En Estados Unidos, la gente se goza de las definiciones sencillas y coherentes, de “buenos” y “malos”. Desafortunadamente, en Medio Oriente, las cosas no son tan sencillas.
En 2012, en la Fundación para la Verdad en Oriente Medio [EMET, por sus siglas en ingles], enviamos una carta al entonces presidente Barack Obama en la que se abordaban los “abusos humanitarios a gran escala” en Siria. Escribimos nuestra carta en el contexto de “los ataques sistemáticos e indiscriminados a ciudades enteras, las detenciones arbitrarias, las palizas y la tortura de hombres, mujeres y niños que el régimen de Asad consideraba arbitrariamente como disidentes, el cierre del acceso a la prensa internacional, los bloqueos de regiones enteras y la negación del acceso a asistencia vital, como hospitales y atención médica, a grandes poblaciones”.
Cientos de miles de personas han sido asesinadas por el régimen del presidente sirio Bashar Asad, aliado de Rusia e Irán. Más de 5.4 millones de sirios se han convertido en refugiados. Muchos de ellos huyeron a Turquía y de allí a Europa. En agosto de 2011, la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton dijo: “Es hora de que Asad se aparte del camino”. Acusó además al régimen de “torturar a los líderes de la oposición, sitiar a civiles desarmados, incluidos niños” y depender de Irán.
Ese régimen enfrenta ahora una lucha por el control de Siria, contra los rebeldes de Hayat Tahrir al-Sham (HST), designada en 2014 como organización terrorista extranjera, por el Departamento de Estado de Estados Unidos. HST era anteriormente parte de la filial siria de Al Qaeda, Jabhat al-Nusra. El grupo comenzó siendo leal a las insurgencias sunitas alineadas con ISIS y Al Qaeda. Ahora, Turquía y otros estados sunitas, están comenzando a alinearse con los rebeldes.
La evolución del conflicto interno sirio comenzó hace años, cuando unos niños inocentes fueron arrestados y torturados por pintar con aerosol, dibujos callejeros contra el gobierno. El gobierno de Asad chantajeó a las familias (violando a sus esposas a cambio de los niños) dejándolas con opciones horribles.
El momento de apoyar a la oposición siria fue hace 12 o 13 años, pero la administración Obama limitó su respuesta, al aislamiento diplomático y económico, congelando los activos sirios y las importaciones de petróleo. La estrategia estadounidense de diplomacia y presión internacional, fue superada por los acontecimientos sobre el terreno en Siria y en otros lugares. Los estados árabes de la región, en particular Arabia Saudita y Qatar, comenzaron a armar a elementos de la oposición siria. Irán y Rusia siguieron proporcionando armas, entrenamiento y asesores militares a las fuerzas de seguridad de Assad, para ayudarlas a realizar con mayor eficacia su sangrienta labor. Muchos expertos externos concluyeron, que aún sin una mayor participación estadounidense era probable que el régimen de Assad sobreviviera.
En 2011, concluimos que Estados Unidos debía apoyar a la oposición siria con ayuda humanitaria, equipos electrónicos y de comunicaciones, armas y asesores militares.
Estados Unidos tenía interés nacional en que el brutal régimen de Assad se fuera. El apoyo de Siria al terrorismo internacional y su alianza regional con la República Islámica de Irán fue un factor primordial en la desestabilización de Oriente Medio y amenazó los intereses estadounidenses y sus aliados. Como le habíamos escrito a Obama:
“También es de interés estadounidense que Estados Unidos, y no otras potencias, como Qatar o Arabia Saudita, tome la iniciativa en la organización y el armamento de la resistencia siria. En pocas palabras, se puede esperar que la participación de estas naciones beneficie a los elementos islamistas y salafistas-yihadistas de la oposición siria, que seguramente son antiamericanos, antiseculares y antidemocráticos por naturaleza”.
“Además, aumenta la probabilidad de que la oposición general a Assad se transforme en violencia sectaria y étnica”, escribimos, y añadimos que “sólo la participación estadounidense puede brindar apoyo a los elementos seculares y democráticos de la oposición” y “puede insistir en una coalición opositora que se oponga al sectarismo y que rechace la violencia étnica y religiosa en favor de una resistencia democrática nacional a Assad y que incluya a las minorías religiosas y étnicas”.
Añadimos que “el liderazgo estadounidense en apoyo de la oposición de esta manera no puede garantizar una Siria pacífica, secular y democrática. Sin embargo, un fracaso del liderazgo estadounidense y la negativa a actuar, garantizarán sin duda la derrota de los secularistas y demócratas sirios, ya sea a manos de Assad o a manos de los islamistas sirios”.
Estados Unidos simplemente se ha distraído con otros conflictos y se ha cegado deliberadamente ante el resurgimiento de los islamistas sunitas.
Todas las acciones de la administración Obama resultaron insuficientes para aislar a Siria. Y, durante la administración Trump, la apresurada decisión del 6 de octubre de 2019 de retirar más de 2,000 tropas estadounidenses del noreste de Siria, donde habían estado trabajando con las Fuerzas de Defensa Sirias (FDS), dominadas por los kurdos, desestabilizó aún más la región, causando el desplazamiento de miles de kurdos pro-estadounidenses.
Los kurdos, que han sido extremadamente leales a los EE. UU., ahora también están bajo un tremendo asedio. Las FDS han hecho un llamado a todos los que puedan, para ayudar en su lucha. Si los rebeldes conquistan más territorio kurdo, pueden liberar a los muchos miembros del ISIS en las cárceles kurdas.
Siria ahora es parte de la Asamblea General de la ONU y participa en muchos comités cruciales.
En Medio Oriente, las cosas no están claramente divididas en bloques de bien y mal, blanco y negro. O, como lo expresó el ex asesor sirio-estadounidense del Departamento de Estado Hazem Alghabra: “¿Cuándo ha visto Israel a un buen tipo aquí? Por eso, a menos que Estados Unidos o Israel se vean amenazados directamente, no deberíamos involucrarnos”.
El momento de involucrarnos ya pasó hace tiempo.
Publicado en diciembre 7, 2024
Fotografía por: Omar Haj Kadour/AFP via Getty Images/jns.org
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